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Estoy jugando muy poco ¿Qué puedo hacer?: 5 consejos básicos para jugar más minutos

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Hay etapas de la carrera deportiva (sobre todo en deportes de equipo) en que se participa poco o nada en competición. Las razones por las que se cuenta con pocos minutos pueden ser muy variadas: salir de lesión, baja condición física, decisión técnica, bajo rendimiento según el criterio del entrenador/a, y muchas otras.


La situación de cada deportista es única y requeriría un trabajo individualizado para cada persona, pero aún así hay algunas recomendaciones generales que te pueden ayudar a potenciar tu rendimiento y tus opciones de jugar más minutos:
1. Nada es irreversible.
Hay muchos ejemplos de deportistas, famosos y no famosos, que después de estar un tiempo sin jugar acaban jugando y siendo importantes para su equipo, Aleix Vidal podría ser un ejemplo reciente. Y al revés, jugadores/as que parecían intocables dejan de jugar.
En estas situaciones lo normal es que cada vez estés con menos motivación y confianza, que pienses que esta situación es injusta, sientas rabia y te sientas desanimado/a. Es un círculo vicioso, cuanto menos juegas, más desánimo y más enfado y parece que no hay nada que hacer pero no es así, hay muchas cosas que dependen de ti y puedes hacer para jugar más.
2. Acepta la realidad.
En momentos así es normal pensar que no es justo, que te mereces jugar más, posiblemente no estés acostumbrado a jugar poco en tu vida deportiva, también puedes pensar que trabajas como para jugar o que eres mejor que los que están jugando. Lo fácil es darse por vencido o buscar otro equipo. Pero la realidad es que ahora mismo estás jugando poco y afrontar esta situación e intentar cambiarla es lo mejor que puedes hacer para ayudarte a ti mismo/a. En lugar de pensar que el deporte o el universo te deben una, pregúntate qué puedes hacer tú para cambiar las cosas.
3. Trabaja a medio plazo.
No existen los milagros y no hay soluciones inmediatas o mágicas. De repente no va a pasar algo extraordinario que te devuelva los minutos que no tienes y de la noche a la mañana estés triunfando. Si trabajas a medio plazo y te esfuerzas en ir mejorando es mucho más probable que al final consigas jugar más. Es como si intentas subir las escaleras de un rellano a otro de un solo salto, lo más normal es que acabes estampado a la mitad, hay que ir escalón a escalón, la paciencia es clave.
4. Dale al entrenador lo que quiere.
Es probable que cuando tengas unos minutos quieras salir a agradar al entrenador/a haciendo cosas muy difíciles, o bien estés desanimado o enfadado y cuando salgas prefieras no esforzarte y mostrar tu enfado, “total da igual, haga lo que haga no voy a jugar más” e incluso “que le den, paso, que se entere”. Estas reacciones son entendibles pero por desgracia en lugar de ayudarte, te van a perjudicar. Un entrenador/a lo que quiere ver de un deportista suyo es que es un soldado que hace lo que su general quiere.
Tienes que averiguar qué es lo que tu entrenador/a quiere de ti y hacerlo, ni más ni menos. A veces hablamos con el entrenador para pedir explicaciones por las que no juego o para mostrarle nuestro descontento, pero ojo, no suele funcionar como esperamos; Normalmente lo entienden como un enfrentamiento o un desafío y se enfadan. Cuida las formas y utiliza la conversación para obtener información de lo que tienes que mejorar para jugar más y no para pedir explicaciones.
De todas formas, hay algunas cosas que todo entrenador quiere ver además de lo que técnico/táctico que te diga:
A) Esfuerzo, lucha, entrega, correr…
B) Seguridad: una de las cosas que más les gusta es saber qué pueden esperar de su deportista cuando lo ponen a competir. Si no sabe si ese día vas a esforzarte o no, es difícil que juegues.
C) Hacerle caso, salir e intentar hacer lo que me pide. Si ve que le haces caso, te ayuda y ganas puntos para siguientes ocasiones.
5. Jugar los minutos que juegues.
Esto significa que si salgo 10 minutos tengo que hacer lo que se puede hacer en 10 minutos, no intentar hacer lo que harías en un partido completo, o peor, hacer lo que no he podido hacer en todos los partidos que no he jugado. Tampoco me voy a ganar la titularidad en esos 10 minutos. No se trata de hacer cosas complicadas o que no sé hacer, en esos minutos que juegues no vas a saber hacer de repente cosas técnicas o tácticas que antes no sabías. Si lo intentas lo normal es que no te salga lo que aumentará tus nervios, tu ansiedad y tu falta de confianza, haz lo que sabes hacer y empieza por las cosas más sencillas.
Tu objetivo con esos pocos minutos que juegues es ganar confianza en ti mismo y la confianza de tu entrenador/a, que piense “ha salido 10 minutos, ha trabajado bien, se ha implicado y ha hecho lo que le he pedido, otro día igual puede jugar más”.
Ese debe ser el objetivo y si otro día tienes 15 hacer los mismo, y poco a poco aumentar los minutos.

Somos conscientes que seguir estos consejos no es fácil y que en el papel queda muy bien pero en la vida real es muy duro. Aún así, estas recomendaciones no dependen de otras personas, ni de la justicia divina, depende de ti llevarlas a cabo, y cuanto más las consigas hacer más cerca estarás de superar esta situación y más preparado/a para futuras situaciones difíciles.
Psicólogos del Deporte Online.

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